HUAPANGO MAGO
Que no me quiten todos mis ojos
Que aquel que no me mire,
Caiga, cualquiera que sea su calle
Hasta estar más contento.
Ay, Diosa Llorona yo te soñaba y
Pero no quiero que despiertes
Estaré contigo un día de muerte y
Que traigo todas las lágrimas.
Si no tuviera gris el pelo y falta de fuerzas
Quién me creería en mis palabras,
Si no lo hubiera perdido todo en la semana
De aquel viento, quién me creería.
Desnudo va mi secreto
Tengo sangre y placenta
Y los ojos ahora sonríen
En las fiestas vuestras.
Blanca, tira la taza
Y sal volando
Y coge los limbos sola
Estoy sentado.
Dejas caer la taza
Como quien piensa
Y desbrozan los gases
Dos de tus yemas.
Cuando yo te conocí
Toda víctima
Era como un ángel
Para sangría.
Cuerpos dorados eran
Y cuerpos juntos
Y con la copa alzada
Caldo en puro.
Ahora que tu brazo
Ay, es mi brazo
Y tu libro, mi libro
Canto tu canto,
Oh, precioso Apolo,
Dueño del verso
Que no me regalen más
Electrodomésticos.
Ah, ven, descansa
Ah, blanco cuero
De la mañana.
UN LIBRO ENCONTRADO DE MAGIA
Mi casa tenía más duendes
que todas las de mi barrio,
usábamos la prisa, felices
y el diablo estaba ganado.
Mi ardor mago, entonces
casi siempre abandonado,
odiaba y todos los visitantes
se fugaban, se iban mudos.
Cuando tú apareciste, sol
la fiesta del mar se veía
desde siempre, la baranda
blanca te empujaba tanto
sobre mí, que las viejas olas
se fueron y el día se fijó.
La luna hoy será mía
A poco de echar fuerzas
Dudo tumbar las puertas
Finas de la existencia.
Una tregua de Nocilla.
Hinco la vida en la vena
Y la simple gota postrera
De mí, vale un quintal
De las vuestras, secas
A un palo del sillón atadas,
Por la gafa marrón fea,
La mañana desolada.
Otra sangre me rodea
La de un niño que me llama.
Viene La Bella en carroza
Pero no sonríe cuando pasa
Tiene el corazón escondido
Dentro de un eclipse de cara.
Alber, Alber, qué son éstos,
Los que así me nombraban
Con los ojos suyos armados
En el brillo de mis mantas.
Ayer vinieron y huí al barro
Hallé a las mariposas granas
Cuando el sexto nido del año,
Bailando al larvo de alfalfa.
Quiero esta noche, Alberto.
Un pan y guindas me traigas.
* * *
Vino de la extraña Estonia
el lugar donde nadie habla
es una chica rubia, es maja
y vuelve aquí en memoria.
Como va con este idioma
vivíamos guay cerca de ella
es la chica de mi amigo Kea
y yo aprendí bien una cosa:
hay gente nacida en granja
a quien la vida le asombra
tanto, capaz de coger almas
de suerte mala mal vividas,
mejor que yo para perdonar
el tono tonto de las gallinas.
Tengo ya tantos enemigos como estrellas
tiene la montaña de León. A estas alturas
forma conmigo la magia de los maragatos
otra más odiosa vergüenza de ser humano.
Cuando yo era joven, qué caballero bobo
velaba por mí con las cifras de los poetas:
"Tristeza es nobleza. Tristeza es nobleza"
Las estrellas no ruedan para ti en esta tierra
La araña entra en tu piel con una pisada.
Muerto está el que va desnudo
Con un toque su cola la rata lava.
Visto está el que va cojo
Pies son rodillas,
Una salamandra griega
Circula en tus
Manitas.
Patas de mosca miles
Nidan en la espalda,
Si me rindo a parar,
Seguiré adelante
Un poco más.
Entre el orégano veo
Un pequeño monte, lejos
Con un árbol.
El toro me espera
En la hura de piedra, después
De la charca.
Se meten por mi pescuezo,
Por donde corren más que viles ideas
Le digo: te cambio curarme
Por leche de cabra.
Yo sólo con mi latido
Al llegar a mi árbol
Ya no hay humedad
El tronco me calienta
El estómago.
Estabas sólo, qué eran,
eran juegos de gigantes,
en los refugios cerrados
por tu mente, hablaban.
El hombre bajó al valle
En la bolsa había un martillo y paja
De saltar el riu, madera en planchas
Dijo y trabajó de tarde.
Cuales son las manos que
Sujetan
Los gritos que avergüenzan
En la calle
Si la verdadera persona
Que hablaba y trabajaba,
Tú eras.
El Cantante estaba enriquecido
Han hablado las conchas finas
Y las pequeñas ortigas de la luna.
La moda del sombrero está llegando
Hay una arena en mi espalda
Las cantantes de la playa.
Ha habido una vuelta en la caja de las palabras
Se ha volcado la carne de las fieras
A mis pies ha llegado la salud negra
De los brazos cortados, ¿qué hay de la belleza?
¿Qué hay de la cuerda marinera?
No puedo hablar, no puedo hablar
Me gustaría tener ahora el salto
Del leopardo sobre la piedra.
Cómo es que lo sé.
Viene la droga
Y yo no quiero,
Vuelvo con mi pelea
Hasta mi dentro.
Allí hay viento en la crin,
Pasan máquinas de colores,
Bocas con rictus en uve,
Babas de rojas láminas que
Miran y hablan con un consejo,
Me acorralan hachas de personas,
Cuando corren cerca de ti,
Las personas son sus propias hachas.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
Estoy afuera en el momento de irme
Guardabarros, patas gordas y regaliz,
Pasamontañas, guantes, bufandas dobladas,
El bar como un abrazo, tías sin nariz.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
Mamá, no sé qué clase de friki eres.
Tener la intención. Tienes alientos de ácidos.
No creía que sería capaz de hacerlo,
Qué dijo la familia, a ti, a una neojipi, vamos.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
O no sabía que existiría mi rosa
O esta noche no estaba despierto
Y cuando vi el campo sin esa niebla
Me arrepentí de la cuenta del debo.
La pendiente del asfalto sube,
He construido el muslo del verso.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
Los argentinos no sabéis de direcciones
Lo vuestro es la seca cara...la seca cara
Del ángel.
Me despido de la tristeza de mi iglesia, saco
La nariz.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
El chófer hablando de café y chupito.
Te maté con los títeres de madera
Que hacen bailar los joteros, tenían
Las piernas picudas y horribles eran
De por sí.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
En Hervás puedes ser inteligente,
Su tiempo y espacio esperan
Pero en Pollos todas las santas
Pasean el centro hasta los bordes.
Pero somos gente trabajada,
Me han destetado, oye.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
En la lisa tierra la abeja no pasó
Sobre la equis de piedra fina
En los caminos
Y el palo clavao que los separaba
No se pudo mover hasta ella,
Su destino.
Lucharon así por la mañana
Y el sol los vió claramente
Porque eran la sombra
De los españoles,
La vida recobrada en el valle
Como la urna de los que matan,
La vida que saltaba sobre la urna
De la claridad.
Por fuera este bar tiene
La marca oscura de los
Habitantes muertos.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
Por ver qué vivía
Por debajo de todo,
¿Algún animal?
Un africano escupe
Entre los dientes
Esta rebeldía.
Estáis agotados.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
El niño era la máquina de fuego
En la fila del aeropuerto,
Nada, ni la chispa de la nave,
Ni el beso ceniza en su cuerpo,
El angar de la suerte es
Su más emocionado "oh".
Pero te disuadieron de mí
Y los niños fueron hacia la sombra,
Tiraron los corbatines en su marcha
Y se perdieron en las redes y los musgos
No me dijeron palabra, señor agente,
No me fue dicho nada, palabra, verdadero,
Muy verdadero, amigos. Magos. Somos magos.
M-a-g-o-s. Al menos, vale, eso creíamos.
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Ir a Madrid
Las pajas de las afueras
Estaban ardiendo alrededor
De las viviendas.
Tanto calor hacía
Que el trabajador
Ya estaba en la capital
Y parecía desnudo
Tan seria era su ofrenda
De músculos.
Ir a Madrid
Ir a Madrid
El paso elevado
De Madrid en la autopista,
El lugar más desangelado
Y ruinoso de la tierra.
El sol borra carteles,
El abanderado tiene
Una bandera borrosa
Y un fondo borrado.